Por qué el 911 quedó del color de un arándano
La pregunta me la hacen siempre y la respuesta es más simple de lo que parece.
Cuando encargué la reconstrucción a Theon Design tuve que elegir un color, y esa decisión tomó más tiempo del que cualquiera imagina. Al final elegí el violeta por la razón más obvia: es el color de la fruta que pagó el auto.
Mi fanatismo por los autos empezó cuando vivía con mis abuelos en Valparaíso. Mi nonno y mi tío tenían varios autos clásicos a escala con los que tenía prohibido jugar, y que terminé admirando.
Mi formación como diseñador me enseñó la importancia de la armonía entre el fondo y la forma de un objeto. Los autos son, para mí, el maridaje perfecto entre esas dos variables: un ejemplar poco equilibrado difícilmente pasará a la historia como un gran auto.
Por eso tampoco entiendo la obsesión por los autos con poco kilometraje. Los Porsche fueron creados en primera instancia para correrlos y en segunda para admirarlos.